viernes, 4 de septiembre de 2015

Daños colaterales.

No quiero, pero parece que mi voluntad no obedece, ¿qué pasa? Me permito acercarme sólo un poco, pero no sé si me apetece mirar...aunque sé que una parte de mí lo desea. Me río -mierda, doy otro paso- no quiero...pero quiero. ¿Puedo coger sólo un poco?, mejor dicho, ¿querrás que sólo coja un poco?
Parece que caemos, ¿pero acaso queremos caer? y si caemos...¿qué hay después? yo no veo nada, en parte porque no quiero verlo ¿te harás el ciego conmigo u oteas un horizonte?
Marineros, naves espaciales y Berlín...¿por qué es tan sencillo cuando no pretendo que lo sea en absoluto?
Y si caemos...¿seremos capaces de volver, o aunque sea parar?
Y si caemos, ¿nos haremos daño?
Y si caemos, ¿nos gustará haber saltado?



Supongo que para saberlo hay que dejarse caer.