martes, 6 de octubre de 2015

Un precio pequeño.

Y de pronto llega la vida y te sorprende...te encuentras otra vez con la energía que da el café de unos "buenos días", con el dolor agudo de las manecillas de la espera, con el rápido son de tus latidos, con el indescriptible miedo al vacío.
Y dudas, tu alma se divide y tú te frustras preguntándote cómo en un terreno estéril y arrasado ha podido surgir algo tan hermoso y delicado, apenas un susurro ¿Qué hacer?, ¿acallarlo o dejar que cobre fuerza?
Y sientes, es simple e inevitable como la atracción de dos imanes. Tu cuerpo anhela el siguiente beso y en tu mente se halla el eco de su nombre.
Y sufres, no estás preparado, tu instinto de supervivencia se mantiene alerta para huir...sufres porque te das cuenta de que sientes.
Y vives, la frustración, el miedo, el anhelo y el sufrimiento son el precio de la felicidad.



Un precio pequeño.