Y dudas, tu alma se divide y tú te frustras preguntándote cómo en un terreno estéril y arrasado ha podido surgir algo tan hermoso y delicado, apenas un susurro ¿Qué hacer?, ¿acallarlo o dejar que cobre fuerza?
Y sientes, es simple e inevitable como la atracción de dos imanes. Tu cuerpo anhela el siguiente beso y en tu mente se halla el eco de su nombre.
Y sufres, no estás preparado, tu instinto de supervivencia se mantiene alerta para huir...sufres porque te das cuenta de que sientes.
Y vives, la frustración, el miedo, el anhelo y el sufrimiento son el precio de la felicidad.
Un precio pequeño.

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