domingo, 13 de diciembre de 2015

¡Que les den a las señoritas!

Siempre he luchado contra mí misma sin darme cuenta: contra mi cuerpo, mi aspecto, intentando mantener a raya las idioteces de mi cabeza para que no salieran por mi boca...Y todo porque se supone que debo ser alta, flaca, un poquito tonta...en definitiva, que tengo que ser una señorita.
¡Pues que les den a las señoritas! yo soy yo, soy bajita y renchoncha, soy extrorvertida y mi cabeza es una metralleta de ideas que sólo tienen sentido para mí, soy jodidamente sexy porque yo me lo creo, soy inteligente y me encanta, no doy la mitad de mí en nada: amo, odio, vivo, me río y tengo hambre con toda mi alma. Soy la versión perfecta de mí, porque no estoy tratando de agradar a nadie, ¿no te gusta?, ¡pues genial!
Soy fuerte, porque tengo mis debilidades que me recuerdan que no soy una piedra.
Soy guapa cuando me arreglo para mí, y cuando no también, que este pelo desordenado es tremendamente sensual.
Aguanto el alcohol como un tío de dos metros, pero no necesito beber para ser divertida ni divertirme.
Soy la amiga más leal que nadie va a tener nunca, pero soy difícil de conocer del todo.
Soy yo, y me quiero así.

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