miércoles, 13 de enero de 2016

Ella.

Ella era del tipo de personas que no puede hacer nada a medias, o lo daba todo o no se entregaba en absoluto. Curiosamente, lo que sí podía, y además solía hacer, era dejar sus proyectos inconclusos; y es que ella era un espíritu pasional, pero con una tendencia sobrenatural al aburrimiento.
Su incansable afán por el conocimiento y la infinita búsqueda de nuevas actividades le llevó a probar y dejar todo tipo de entretenimientos: deportes, arte en casi todas sus expresiones, lecturas y películas de toda clase...y aunque algunos la llenaban y se convertían durante un lapso de tiempo, normalmente corto, en parte de su vida; otras eran simplemente un nombre más que añadir a su lista de "Otra vez será". Pero todo eso era ella: era artes marciales, escritura, cine, videojuegos, música, todo lo que había probado hubiera fallado o no, ella era una eterna búsqueda de sí misma en los rincones más insospechados.
Pero sentía que le faltaba algo que llenara su vida, un vacío que habían dejado muchas personas que se habían alejado y que ningún entretenimiento, por complejo o divertido que pudiera llegar a ser, podría llenar.
Y, como la vida suele hacer, da las cosas cuando uno más las necesita. El destino quiso que un amor pasara por su vida y la llenara entera. Podría sonar como la perfecta historia de amor en el momento oportuno, pero lo que ella aprendería mucho tiempo después es que no debía dejar que una persona se convirtiera en su "todo", o al final terminaría teniendo nada.
Era del tipo de personas que no puede hacer nada a medias, o lo daba todo o no se entregaba en absoluto, y en esa relación lo dio todo: justificó cada fallo, cada mal comportamiento, perdonó abusos y dejaciones, atravesó un infierno esperando al final de su peregrinación encontrar el cielo de recompensa...pero sólo encontró más infierno al otro lado. Y cuando por fin su amor propio superó a su naturaleza pasional, se encontró con que había pasado tanto tiempo dejando el "yo" por el "nosotros" que le sorprendió la desconocida en la que se había convertido.
¿Quién era ella?, había pasado tres años sabiendo ser una parte de un conjunto, pero ¿y ahora? Primero tuvo que mentalizarse de que ya no había nadie más, estaba ella con ella, y a medida que empezaba a entender que nunca debería haber abandonado su identidad, más frustrada e iracunda consigo misma se sentía. Pensó en la chica que tres años atrás había sido y se dio cuenta de que, aunque esa había sido la última versión que tenía de sí misma en singular,  ya no era ella, y nunca más podría serlo.

Era el comienzo de una nueva búsqueda.

2 comentarios:

  1. Hola.
    Son muy bonitas e inspiradoras las entradas de tus blogs.
    Una pena que no subas más.
    Espero que sigas escribiendo :).

    ResponderEliminar
  2. Hola.
    Son muy bonitas e inspiradoras las entradas de tus blogs.
    Una pena que no subas más.
    Espero que sigas escribiendo :).

    ResponderEliminar